Un niño ya no podrá hacer maquetas con su papá

Un niño mexicano (de Jalisco), Jonathan Ortiz de 7 años, murió de neumonía en marzo 2013. Nada del otro mundo a no ser porque la enfermedad que le quitó la vida se produjo luego que un compañero (apenas mayor que él, de 12 años) le sumergió la cabeza reiteradamente en un excusado del colegio hasta que sus pulmones se enfermaron y contrajo una bacteria. VEA EL VIDEO.

Otro muchacho, chileno (de Linares), Yordan Valenzuela de 15 años, se suicidó en su casa el 2011 porque no pudo escapar de los acosos que sufría por parte de 2 compañeros. Los agresores eran de su antiguo colegio, del que se había cambiado para terminar con la pesadilla. VEA EL VIDEO.

Murió el 2012, también por la brutal violencia de sus compañeros, un niño peruano (de Arequipa), Jordi de 14 años. Sus compañeros de colegio le pegaban constantemente en la cabeza, lo que en más de una oportunidad le hizo convulsionar, y finalmente un aneurisma se llevó su vida. VEA EL VIDEO.

Y este año 2013, hace pocos días en Chile, el niño de 11 años Benjamín Apablaza (de Recoleta) murió porque un lápiz le ensartó el ojo izquierdo. ¿Cómo alguien puede morir de una forma tan absurda? El niño defendía una maqueta (trabajo que le habían encargado en el colegio, y que había hecho el día anterior con su papá) de un compañero abusador que se la quería destruir. Estaba sentado con un amigo cuando el agresor lo empujó sobre ella, donde había un lápiz. El trauma le causó tal daño que falleció por muerte cerebral a las pocas horas. VEA EL VIDEO.

Benjamín y su papá no podrán hacer maquetas juntos, ni celebrar su graduación, ni concretar cualquiera de esos sueños que las familias tienen con sus hijos, sobre todo cuando han nacido sanos, fuertes y tienen todo el potencial de crecer. Más triste es imaginar la carga de conciencia que tendrá su victimario de por vida.

Causa espanto darse cuenta que el bulling en el colegio mata. Niños se suicidan, otros toman venganza a cuchillazos o balazos, y otros son maltratados por ser indios, maricas, mateos, demasiado lindos, demasiado feos, demasiado flaites, demasiado cuicos, y algunos de ellos mueren por esta causa. Pero sorprende que en casos como los anteriores las autoridades escolares o políticas le sigan bajando el perfil, argumentando cosas tanto o más absurdas como “el niño no murió por bullying, murió porque se enterró un lápiz en un accidente entre niños” (como dijo el alcalde comunista de Recoleta, Daniel Jadue), o “el niño no murió por violencia escolar, murió por un aneurisma”, o “el niño no murió por acoso, se suicidó”, o “el niño no fue asesinado por un compañero, se agarró una bacteria en el retrete”.

Este tipo de relativización hacen que la gravedad del bullying no alcance todavía el nivel de conciencia social que el fenómeno de la violencia escolar conlleva, y que según Olweus es el primer paso para erradicar esta conducta dañina de los colegios. La única razón por la que estos niños agresores no van presos por homicidio es porque son menores de edad.

El bullying mata y todos los que hemos pasado por el sistema escolar sabemos que no es una conducta esporádica e inofensiva. Se sabe además que los niños violentos generalmente sufren violencia, y se descargan contra los más débiles. El Bullying se define como: “Un daño intencional que produce un alumno o grupo de ellos a otro compañero. Este daño puede ser físico, psicológico o social y puede adquirir diversas formas e intensidades, aunque su característica fundamental es que se produce repetidamente” y que afecta, por tanto, el normal desarrollo psicosocial del niño o adolescente (Magdalena Opazo Bretón, 2009).

Esta autora enfatiza el hecho que en Chile no existen estudios sistemáticos acerca de las causas del bullying en el colegio. Se sabe que un 85% de los escolares dice haberlo sufrido (por tanto, muy pocos no participan en esta dinámica prevalente). Los mayores agresores directos son chicos (hombres) en edad pre-escolar, y es un fenómeno transversal a las clases sociales y colegios municipales, subvencionados o particulares pagados, siendo las agresiones de un grupo hacia un compañero las dinámicas más frecuentes: 44% dijo haber participado en algo así 1, 2 y hasta 3 veces (dentro de 1 año).**

 

VER PROGRAMA: BULLYING, PELIGRO EN LA SALA DE CLASES.

 

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** Datos que se recabaron en el V Estudio Nacional de Alcohol y Drogas en Población Escolar, SENDA.

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